Cómo escribir un estudio de caso

Cómo escribir un estudio de caso

Introducción

La redacción de un estudio de caso es una práctica habitual en muchos campos terapéuticos. Permite reflexionar sobre la práctica personal, compartir experiencias con colegas e ilustrar diferentes aspectos teóricos. La tradición de cómo redactar un estudio de caso es de conocimiento común en esos campos, y su estructura puede variar según la naturaleza de la práctica. En psicología, donde es habitual recibir supervisión, se practica con regularidad la transmisión y explicación oral del trabajo con un paciente. Cuando se escribe, un estudio de caso puede utilizarse para demostrar una técnica terapéutica, un aspecto teórico en la práctica o un descubrimiento sobre la estructura psicológica del paciente.

En el método Feldenkrais, la redacción de un estudio de caso se ha restringido principalmente a las solicitudes para obtener el estatus de formador asistente y formador. Su objetivo principal es demostrar una competencia suficiente en el trabajo individual; por lo tanto, a menudo se limita a un nivel descriptivo sin mucha argumentación teórica. Además, es leído por un pequeño grupo de lectores (el TAB) y los comentarios se dan dentro del marco de las directrices existentes. Tras haber leído muchos estudios de casos, los TAB han acumulado unos conocimientos que vale la pena compartir.

Esta guía se ha diseñado con dos objetivos clave: en primer lugar, mejorar la calidad de los estudios de casos dentro de nuestra comunidad estableciendo criterios claros para su contenido. En segundo lugar, inspirar a los profesionales de Feldenkrais a escribir y compartir estudios de casos más allá del ámbito de las aplicaciones, convirtiéndolos en una práctica habitual en nuestra comunidad. De este modo, todos podemos beneficiarnos de las diversas experiencias y conocimientos compartidos, enriqueciendo nuestra comprensión colectiva del método Feldenkrais.

Si consideramos un estudio de caso como una oportunidad para reflexionar, aprender y compartir con otros, no hay un modelo o estilo obligatorio que se deba seguir. Sin embargo, más allá de la mera narración de un encuentro, debe ser un estudio, lo que significa que debe incluir al menos dos niveles: uno descriptivo (qué se hizo) y otro explicativo (por qué se hizo), que se entrelazan de manera que presentan el proceso de trabajo y su lógica interna. Esta lógica es tanto subjetiva como objetiva: presenta inevitablemente la voz interior del profesional, sus sensaciones, dudas, intuiciones y vacilaciones, pero está integrada en la práctica compartida del método Feldenkrais, la de crear un entorno seguro en el que el cliente pueda aprender a moverse y actuar de nuevas maneras. El equilibrio entre ambos aspectos es esencial para un buen estudio de caso.

Guía para escribir

Hay muchas posibilidades para compartir el trabajo de uno a través de un estudio de caso. Puede ser una presentación de una sesión, una serie de ellas o incluso partes de las mismas utilizadas como ilustraciones dentro de un marco teórico más amplio. Sin embargo, en todos los casos anteriores, la experiencia de escribir en tiempo real es el paso más esencial. Vale la pena intentarlo, incluso si el intento no madura hasta convertirse en un estudio de caso, ya que refleja la complejidad del trabajo y la abundancia de detalles. Esta narrativa incluye diferentes aspectos, como acciones, pensamientos, decisiones, emociones, intuiciones y conclusiones. Convertirlos en un estudio de caso significa seleccionar aquellos que reflejan el diálogo entre un profesional y un cliente, lo que crea un proceso de aprendizaje para ambos en el mejor de los casos. Es importante señalar que, incluso cuando el diálogo no conduce a un cambio en la situación del cliente y el proceso no se considera exitoso, el procedimiento y el aprendizaje realizado pueden merecer la pena ser compartidos, ya que revelan el proceso de toma de decisiones. La selección de los detalles que se van a presentar crea un hilo conductor funcional/evolutivo que facilita el seguimiento por parte del lector. En ocasiones, este hilo conductor solo se hace evidente como resultado de escribir y reflexionar sobre lo que se ha hecho. La espontaneidad del encuentro hace que no sea claro ni visible antes del proceso de redacción.

Al escribir un primer estudio de caso, es posible que se desee comenzar con uno relativamente sencillo. Los estudios de caso menos complejos le permitirán explicar claramente lo que se hizo y ser más concreto en los detalles. La forma de construir el estudio de caso es personal y deja mucho espacio para la creatividad. No obstante, la descripción debe ayudar al lector a reestructurar la situación y comprender las decisiones tomadas a lo largo del proceso. Puede ser cronológica, una descripción de la estructura general y luego una reflexión sobre ella, o incluso un relato más extenso de un aspecto de una lección o una serie que se considere necesario e interesante.
Por lo tanto, debe incluir información sobre:

  • Contexto: Para comprender las decisiones, el lector debe poder imaginar al cliente a través de los ojos del escritor. ¿Quién es el cliente y qué le llevó a acudir a usted? ¿Cuál es la naturaleza de su interacción con usted? ¿Cuál fue su primera impresión y su observación posterior? ¿Participaron otros profesionales?

  • Comunicación: La comunicación verbal y no verbal es fundamental en nuestro trabajo. ¿Cuál fue la naturaleza de su diálogo? ¿En qué medida se basó su parte en estrategias de comunicación? ¿Qué pudo percibir del cliente a partir de su intercambio?

  • Contenido: Como se ha dicho anteriormente, el contenido de la lección no es simplemente una lista de lo que se hizo, sino una descripción de las acciones, observaciones, sensaciones y reacciones cruciales que se entrelazaron durante la lección. Se presenta una lógica única creada durante la lección, exponiendo las razones de lo que se hizo. Las razones pueden estar tanto en el nivel de las sensaciones y observaciones del profesional como en las estrategias comunes empleadas en el método. En cualquier caso, el lenguaje debe ser concreto: evita expresiones generales como «exploré los hombros» y proporciona detalles exactos de lo que se hizo.

  • Voz interior: La voz interior contiene lo que el profesional siente y piensa sobre el proceso en el que está inmerso. La formación de hipótesis, la duda, la vacilación y la sorpresa son aspectos legítimos de nuestro trabajo. Si consideramos el trabajo como una investigación de la organización individual, las preguntas no son menos importantes que las respuestas que pueden aportar.

  • Conclusiones: Un estudio de caso puede tener muchas conclusiones posibles, pero todas ellas presentan lo que se ha aprendido de la experiencia. Puede ser algo sobre el cliente, un detalle que se haría de otra manera, una nueva forma de abordar un problema o una idea sobre una relación funcional específica.

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